Cerca de las 22 ya me encontraba en la gran escalera de madera que lleva al 1er piso de Charlestone saludando a buena amiga Mocha, pedimos nuestra 1er promo de 2 x 1 de Heineken y juntos nos ponemos a hacer un repaso de nuestras actividades de verano, acerca del Op. , demás cosas graciosas y no tanto. Entro al salón del 1er piso y mis buenos amigos THE TORCANS me saludan afectuosamente. La gente va llegando al baile y todos beben sus deliciosas promos y Smirnoff a rolete.
Veo llegar a una doncella con una camisa blanca de cuello duro acompañando a mi buen amigo Dios, quien ya se hallaba tocado por el espíritu santo: tambaleando un poco mantiene su lucidez y muy contento me pongo ante tan honorable visitante, los acompaño a sentarse, les compro una cerveza y converso con la nena acerca de Dios y la fiesta, que tengo unos amigos de tu edad, ellos tocan en un rato, siempre que pienso en los amigos para presentarles a alguien, qué hacen ellos? Boludean en la mesa bebiendo sus cervezas y pierden la oportunidad de regresar al bosque acompañados por hadas.
Con la Hada decidimos llevar Dios al balcón para que disfrute del aire fresco y todos sentados departíamos nuevamente junto a la noble Adelai, Micky, la chica rubia, los chicos y otras chicas más… la tejas del techo, la madera tallada y la vista hermosa hacia la plaza Urquiza, el aire, el humo y de repente un chabón que tira su billetera al techo del frente del bar y allí comienza el delirio: con trenzas de zapatilla la alcanzamos –le digo- NOOO-me responde- voy a buscar algo para tirarla abajo- y qué hace el pibe? Viene con un haragán y tratando de empujar la billetera cae el haragán para hacerle compañía a los billetes escondidos ahí…. Aviso: chicos acaban de escrachar el balcón seguro que viene gente del bar a ver qué sucede, por culpa de el por no hacerme caso, y así abandonamos el balcón para el comienzo de la función torquiana.
En el salón comienza a tocar la banda y acompañado Dios comienza el disfrute rockero, Dios se saca su camisa y comienza a saltar al cielo hasta tocar el suelo, lo levanto y con mis indicaciones comienza revolotear su cabeza bendiciendo a mis amigos de la banda con sus largos cabellos transpirados, la gente está muy contenta y todos disfrutamos el show. Yo me doy cuenta y disfruto como nunca antes este descubrimiento: el mensaje es muy bueno y entiendo lo que buscan, pero lo que se puede lograr con contundencia en un ensayo delante del escenario es muy difícil de mantener… tendrían que resolver algo musicalmente para lograr la contundencia que pretenden: que el mensaje llegue con toda su fuerza… cuando sucede eso se logra la obra de arte.
Con Dios sentado se completa el recital con una caja boba destruida por la expresión de la cultura y la gente muy feliz comienza bailar los indies temas del Dj. Bebemos más cervezas, smirnoff y bailamos hasta el fin.
Acompaño a mi nueva bella amiga junto con Fede y el salvaje en un nuevo plan de diversión. Pero la fuerza no es suficiente para concretar lo pensado.
Regreso caminando ya de día a buscar a Dios que descansa iluminado en un banco de Plaza Urquiza, lo despierto antes que llegue otros ingratos de la vida pública y lo subo a un taxi, me dice con un último aliento: manzana p casa uno, barrio del OZ.